Inteligencia de mercado

La medición del turismo y su impacto económico

Los elementos básicos para medir el desempeño de un hotel son el porcentaje de ocupación y la tarifa promedio. Pero, ¿qué hay detrás de ellos? El número de habitaciones que un hotel logra rentar en un período genera un beneficio económico, pero el foco no debe estar en el porcentaje, sino en la rentabilidad que ese porcentaje produce.

¿Ocupación alta = buen negocio? No necesariamente

Hay casos en que la ocupación es "alta" —arriba del 60% acumulado anual—, algo que depende mucho del destino: una propiedad en un sitio de turismo tradicional puede alcanzar 40% solo por temporadas vacacionales, pero vivir angustiada el resto del año.

Si un hotel supera el 60% pero revisamos su relación con la tarifa promedio, el resultado económico puede no ser el ideal. En destinos muy competidos, y sobre todo con "estilos de operación desleal", se generan guerras de tarifas: captar lo que sea, al precio que sea. Así vemos hoteles de marca cuya tarifa mínima ronda los $1,200 pesos + impuestos en un buen destino, y esa misma marca, en un destino mal seleccionado, compitiendo con hoteles de 2 estrellas a $500 pesos —y si se trata de grupos, hasta el desayuno va de cortesía. La pregunta es: ¿eso es negocio?

La información antes de invertir lo cambia todo

Iniciar cualquier negocio requiere información de valor sobre el entorno, la ubicación y los proyectos a futuro que pueden detonar o matar un destino. Un ejemplo es el "Arco Norte": Pachuca, que antes era punto de escala para viajeros de largo itinerario, dejó de serlo cuando muchos continuaron por la autopista sin desviarse.

Otros riesgos: hoteles con muchos años de operación que necesitan inversiones fuertes de remodelación y, mientras tanto, bajan sus expectativas para subsistir; o la venta de franquicias al mejor postor, donde el interés por colocar la marca —sin validar el tamaño de mercado ni la estacionalidad— puede hacer fracasar el proyecto.

¿La ocupación de mis competidores es un buen parámetro?

Comparar el desempeño del set competitivo es útil, pero seguimos encontrando propiedades que no comparten su información, o que la dan de forma engañosa: números alentadores donde no los hay, o indicadores maquillados para no alertar a la competencia.

Además, la ocupación mide habitaciones vendidas sobre disponibles, y no es lo mismo un 80% en un hotel de 100 llaves que un 40% en uno de 300 llaves. ¿Quién vende más? Y sobre todo, ¿quién cobra lo congruente a su producto? Si quieres entender bien estas métricas, lee nuestra guía Qué es RevPAR y ADR.

Tarifa promedio, ingresos y el riesgo de malbaratar

La tarifa promedio resulta de analizar los distintos precios asignados según cliente, estadía y temporada, y refleja lo mínimo esperado en una propiedad. Cuando un estudio de mercado detecta demanda potencial, hay que compararla contra el producto que se quiere instalar: por estándar, una marca tiene definidos sus rangos de precio para optimizar la rentabilidad. Si al operar no se tiene la experiencia suficiente, con tal de ganar negocio se puede malbaratar el producto.

De aquí salen dos claves del éxito: el análisis del mercado antes de invertir y contar con un buen operador que posicione el producto para subir la tarifa promedio, no lo contrario.

Un caso real: Expo Guadalajara (2011)

Como ejemplo del trabajo de la firma, un análisis de 15 hoteles de 3 y 4 estrellas en la zona hotelera de Expo Guadalajara mostró en 2011:

  • Tarifa promedio (zona Expo): $1,030.25 + impuestos.
  • Ingresos anuales (zona Expo): ~$655 millones de pesos, con un incremento de 14.70% respecto al año anterior.
  • Promedio de cuartos vendidos al día: 1,742… pero se dejaron de vender ~1,260 cuartos diarios.

Ese "lo que no se vendió" es dinero que se dejó de ganar. Un cuarto vacío es ingreso perdido, y por eso cada punto de ocupación bien cobrado importa.

¿Por qué invertir en el sector?

La inversión hotelera es, tradicionalmente, una inversión inmobiliaria y patrimonial que genera certidumbre por sí misma. Es una industria en crecimiento, pero en un momento crítico: hay destinos —o zonas dentro de ellos— saturados y con poca tierra disponible y carísima. Un análisis de mercado permite justamente encontrar la localización óptima para captar nichos desatendidos y operar de forma rentable.

¿Tu hotel ocupa mucho pero gana poco? Medimos lo que de verdad importa —rentabilidad, no solo ocupación— y te decimos dónde está la fuga. Con datos, no con corazonadas.

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